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Proceso de devolución de túnicas en la casa de hermandad

La Hermandad convoca a nazarenos, portadores y monaguillos para la de devolución de los hábitos penitenciales durante los días 3, 4, 5, 8, 9, 10, 11 y 12 de junio


Una vez reabierta al público la casa de hermandad, se convoca a todos los portadores, nazarenos y monaguillos para la devolución de túnicas, dada la suspensión de la pasada estación de penitencia del Viernes Santo de 2020. Este proceso, que se llevará a cabo de forma ágil y sencilla, contando con las pertinentes medidas de higiene y distancia social, tendrá lugar en la casa de hermandad (Fernando el Católico, 28) en horario de 19.30 a 21.30 horas, durante los siguientes días: miércoles 3, jueves 4, viernes 5 de junio y la próxima semana, del lunes 8 al viernes 12 de junio. Se ruega a todas las personas inscritas para participar en la salida penitencial la máxima diligencia para poder completar cuanto antes dicha recogida de túnicas, para su orden y conservación. 
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OFICIAL | Reapertura de la ermita del Monte Calvario y su columbario

Nuestra sede canónica reabrirá sus puertas el viernes 22 de mayo de 17 a 19 horas



Con motivo del paso a la fase 1 de desescalada del Estado de Alarma causado por la pandemia del COVID-19, nuestra Hermandad procederá a la reapertura de la ermita del Monte Calvario –tanto de la propia capilla como de su columbario–, siguiendo las normas de prevención dictadas por las autoridades sanitarias. El horario habitual de apertura (sábados de 17 a 19 horas) se retomará a partir de este sábado 23 de mayo. Sin embargo, la Hermandad adelantará la reapertura de la capilla, abriendo de manera extraordinaria el viernes 22 de mayo, de 17 a 19 horas. De nuevo, el viernes 29 de mayo se abrirá de manera extraordinaria en el mismo horario.

Los dos viernes (22 y 29 de mayo) en los que se ha previsto la apertura extraordinaria se podrá visitar libremente la capilla, pero la entrada al columbario se limitará a las familias que soliciten cita previa para depositar las cenizas de sus difuntos; mientras que los sábados se podrá visitar tanto la capilla como el columbario sin cita previa.

  • Viernes 22 de mayo: capilla abierta. Columbario solo para depositar cenizas con cita previa (sin disponibilidad).
  • Sábado 23 de mayo: capilla abierta. Columbario abierto sin necesidad de cita.
  • Viernes 29 de mayo: capilla abierta. Columbario solo para depositar cenizas con cita previa (citas disponibles).
  • Sábado 30 de mayo y sucesivos: capilla abierta. Columbario abierto sin necesidad de cita.

La Hermandad informará mediante carteles y señalizaciones sobre las medidas sanitarias obligatorias para los fieles que visiten la ermita y el columbario. Será obligatorio el uso de mascarilla, guardando la distancia social recomendada (1,5 metros), realizándose la correspondiente limpieza de manos a la entrada del templo (con gel hidroalcohólico que dispensará la propia Hermandad). Igualmente, habrá de respetarse la limitación de aforo del templo, que estará pertinentemente señalizada.

Reapertura de la casa de hermandad

Igualmente, se reabrirá al público la casa de hermandad el próximo miércoles 27 de mayo, en su horario habitual (19.30 a 21.30), para atender a los hermanos en las áreas de Secretaría, Tesorería y Obra Asistencial –recomendándose, no obstante, que las gestiones que se realicen se lleven a cabo vía telefónica o por email–. Próximamente se dará a conocer la organización para el proceso de devolución de las túnicas de nazareno y portadores, dada la suspensión de la estación de penitencia del Viernes Santo de 2020.
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Año Jubilar por el centenario de la fundación de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret

Nuestro Sagrado Titular San Manuel González fundó en Málaga la orden de las «Nazarenas» en el año 1921 · La Basílica de la Victoria será el templo jubilar que acoja dicha celebración hasta el 3 de mayo de 2021

Con motivo de la celebración del primer centenario de la fundación en Málaga de la orden de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret (1921-2021), conocidas comúnmente como las «Nazarenas», viviremos un Año Jubilar que tendrá como punto de partida el día 3 de mayo de 2020, coincidiendo con la Jornada Mundial de oración por las vocaciones sacerdotales. La celebración se prolongará hasta el día 3 de mayo de 2021, justo cuando se cumplirán los cien años de la fundación de la orden, de manos de nuestro Sagrado Titular San Manuel González, quien fuera Obispo de Málaga y fiel devoto de la ermita del Monte Calvario. Durante este tiempo, la Basílica y Real Santuario de Santa María de la Victoria será el templo jubilar que albergará una serie de cultos conmemorativos, como centro de peregrinaje y obtención de las correspondientes indulgencias, si bien su apertura quedará pendiente del protocolo sanitario establecido con motivo de la pandemia del COVID-19. Así, la Hermandad del Monte Calvario muestra su adhesión a esta celebración, cuyo lema será «Nacidas para eucaristizar», cercana en todo momento a cuantos cultos y celebraciones tengan lugar en la Basílica de la Victoria durante este tiempo.

San Manuel González y la ermita del Monte Calvario

Conocido como el «apóstol de los sagrarios abandonados», D. Manuel González García (Sevilla, 1877 – Madrid, 1940) fue Obispo de Málaga entre los años 1916 y 1935. Se trata del único santo de la Iglesia Católica que estuvo presente en vida en nuestra ermita. Destacó, por iniciativa propia, la celebración de una vigilia de oración dirigida por él mismo en nuestra sede canónica durante la víspera del 16 de mayo de 1920, jornada en la que tuvo lugar, previa procesión eucarística desde la ermita del Monte Calvario, la colocación de la primera piedra del actual edificio del Seminario Conciliar Diocesano de San Sebastián y Santo Tomás de Aquino. Un hecho que supuso el germen del estrecho vínculo –promovido por el propio santo– entre nuestra ermita y el Seminario, institución responsable de la restitución al culto de la capilla del Monte Calvario tras la Guerra Civil, en el año 1940, así como de la recuperación del solemne Septenario Doloroso a Santa María del Monte Calvario en 1944 –promovido por su entonces rector, el Rvdo. D. Francisco Carrillo–. Por todo ello y, desde el mismo momento de la beatificación de San Manuel González, en el año 2001, se ubicó un cuadro con su imagen sobre el sagrario de nuestra ermita, venerado desde entonces en la capilla del Monte Calvario.
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Acción de Gracias | Pascua 2020



El día 19 de abril, tercer domingo de mes, la Hermandad hubiese celebrado su acostumbrada Misa de Acción de Gracias por los frutos espirituales de la estación de penitencia del Viernes Santo de 2020, que tuvo que ser suspendida a causa de la pandemia global del COVID-19. A pesar de no poder compartir esta celebración en nuestra querida ermita del Monte Calvario, así como el posterior almuerzo fraterno, sí podemos compartir, de forma virtual, la Palabra de Dios mediante la lectura del Evangelio de este domingo, así como una reflexión al respecto de San Agustín. Con el deseo de que todos nuestros hermanos, allegados, familiares y amigos gocen de buena salud, ánimo y estabilidad, en todos los sentidos, elevamos oraciones a nuestros Sagrados Titulares por la pronta recuperación de la normalidad en nuestras vidas, por la salud de los enfermos y la salvación de las almas de cuantos, por desgracia, han fallecido a causa de esta epidemia. Pero, muy especialmente, por la firmeza en el mantenimiento de nuestra Fe, en estos difíciles momentos.

Evangelio según San Juan (Jn 20, 19-31)

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de sus discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Del Sermón 88 de San Agustín de Hipona

Del mismo Apóstol son estas palabras: «Ya no muere más, la muerte ya no tiene dominio sobre él». Todo esto es bien conocido de vuestra fe. Pero debemos también saber que todos los milagros que obró en los cuerpos tienen por blanco el hacernos llegar a lo que ni pasa ni tendrá fin. Devolvió a los ciegos unos ojos que un día había de cerrar la muerte; resucitó a Lázaro, que nuevamente debería morir. Y todo cuanto hizo por la salud de los cuerpos, no lo hizo para hacerlos inmortales, bien que tuviera la intención de otorgar incluso a los cuerpos, al final de los tiempos, la salud eterna. Pero como no eran creídas las maravillas invisibles, quiso, por medio de acciones visibles y temporales, levantar la fe hacia las cosas invisibles.

Nadie, pues, diga, hermanos, que en la actualidad ya no obra nuestro Señor Jesucristo los milagros que antes hacía y, en consecuencia, prefiera los primeros tiempos de la Iglesia a los presentes; pues en cierto lugar el mismo Señor pone a los que creen sin ver sobre los que creyeron por haber visto. En efecto, la fe de los discípulos era por entonces en tal modo vacilante, que, aun viendo resucitado al Maestro, necesitaron palparle para creer.

No les bastó verlo con los propios ojos: quisieron palpar con las manos su cuerpo y las cicatrices de las recientes heridas; hasta el punto de que el discípulo que había dudado, tan pronto como tocó y reconoció las cicatrices, exclamó: ¡Señor mío y Dios mío! Aquellas cicatrices eran las credenciales del que había curado las heridas de los demás.

¿No podía el Señor resucitar sin las cicatrices? Sin duda, pero sabía que en el corazón de sus discípulos quedaban heridas, que habrían de ser curadas por las cicatrices conservadas en su cuerpo. Y ¿qué respondió el Señor al discípulo que, reconociéndole por su Dios, exclamó: Señor mío y Dios mío? Le dijo: ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.

¿A quiénes llamó dichosos, hermanos, sino a nosotros? Y no solamente a nosotros, sino a todos los que vengan después de nosotros. Porque no mucho tiempo después, habiéndose alejado de sus ojos mortales para fortalecer la fe en sus corazones, cuantos en adelante creyeron en él, creyeron sin verle, y su fe tuvo gran mérito: para conquistar esa fe, movilizaron únicamente su piadoso corazón, y no el corazón y la mano comprobadora.
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